Alumnos con alta capacidad: los grandes olvidados

Uno de los problemas del sistema educativo en España es su incapacidad para dar respuesta a todos los alumnos por igual. La educación se ha convertido en una realidad compleja, teniendo que asumir múltiples y complicados objetivos para conseguir todo lo que le exige la sociedad. Difícil, sí,  lo es mucho. El derecho a la educación de calidad es un derecho social y público para todos … pero para todos, no para unos pocos.

Hoy quiero hablar sobre la atención de los alumnos con alta capacidad, unos de los grandes olvidados de nuestro sistema. Me preocupa la situación de este colectivo en el aula porque las opiniones y creencias erróneas que se tiene sobre ellos impiden que reciban una respuesta adecuada a sus necesidades e intereses. También me molesta quien trata el tema con cierta ligereza afirmando que no se deberían gastar recursos en este tipo de estudiantes porque sino estaríamos “robando” la oportunidad a otros que lo necesitan más que ellos. Me entristece pensar que aún algunos profesionales de la educación determinan quién debe recibir ayuda y quién no, ¿no deberían ser tratados todos los alumnos por igual? Hablemos de equidad y no de igualdad y no excluyamos a nadie.

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Alumnado con necesidad específica de apoyo educativo

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Alumnado con necesidad específica de apoyo educativo
 
 
Todos presentamos necesidades educativas, pero algunos alumnos o personas presentan necesidades educativas especiales. Estas tienen un carácter dinámico, ya que aparecen entre las características propias del sujeto y lo que entrega el sistema o programa de estudio.
 
Las “necesidades específicas de apoyo” no están siempre relacionadas con una dificultad de aprendizaje, también pueden presentarse porque el alumno capta y aprende demasiado rápido, por lo que necesita estar avanzando y aprendiendo más cosas que los demás. Para ambos casos, deben realizarse intervenciones adecuadas y buscar la metodología o estrategia de trabajo más oportuna para poder satisfacer aquellas necesidades.
 
El nuevo concepto de ACNEAE integra:
 
Alumnado con Necesidades Educativas Especiales (ACNEE)
 
Alumnado con Altas Capacidades Intelectuales (AACIn)
Alumnado con Dificultades Específicas de Aprendizaje (ADEA)
 
Alumnado de Integración Tardía al Sistema Educativo Español (AITSEE)
Alumnado con Condiciones Personales o de Historia Escolar (ACPHE)
 
Más información en la LOE, Título II o en la web de Orientación Educativa

10 ideas centrales para hablar de la identificación de los más capaces

 
Propone Javier Tourón 10 ideas que nos harán reflexionar sobre las Altas Capacidades. Igualmente en este artículo hace referencia a otros 4 en los que desarrolla estas ideas y nos harán entender mejor a los más capaces.
 
Si te gusta este artículo no te pierdas el completo en su web.
 
 
  
 
[…] Quiero ahora reunir en esta entrada algunas de las ideas principales que se encuentran en los postsmencionados, cuya lectura detenida recomiendo vivamente. Lo haré a modo de breve lista que autolimitaré a solo 10 puntos. Para más facilidad pongo los enlaces a continuación de los 4 postsde los que he entresacado lo que sigue:

Post 1.¿Superdotación o alta capacidad?

 

Post 2. Perspectivas actuales en la identificación y evaluación de los alumnos de alta capacidad

Post 3.Los niños de alta capacidad son el 3-5% de la población? 

Post 4.El mito del 3-5%, ¡30 años después!

 

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1. La “superdotación” NO es un atributo, rasgo o condición personal que se alcanza  o con la que se nace, estable e inmutable a lo largo del tiempo, de modo que unos son “superdotados” y otros no lo son.

2. Muchos todavía confían principalmente, en algunos casos exclusivamente, en las puntuaciones de tests de CI para definir y determinar si un estudiante es “superdotado”, (…)todavía establecen puntos de corte, tales como un percentil 90 ó 95.

3. El pensamiento contemporáneo  desafía este enfoque provinciano que muchos calificarían de pasado de moda en la identificación de los superdotados. En la opinión de muchas de las autoridades en este campo, esta postura es demasiado simplista y se basa en el mito de que “ser superdotado” es algo real y permanente, de que un alumno “es” o “no es” superdotado.

4. No hay una base científica o justificación para dicotomizar a las personas en dos grupos distintos y mutamente excluyentes: “los superdotados” y “los no superdotados”(…). Una ficción relacionada con ésta es la de considerar que la superdotación es lo mismo que CI. Esta ficción afirma que “ser superdotado” significa que tienes un CI alto. Muy pocos expertos en el campo de la alta capacidad actualmente aceptan esta postura de identificar la “superdotación” con un CI  alto (Borland, 2009; Sternberg, Jarvin, & Grigorenko, 2011). Lo cierto es que la “superdotación”no es algo real. No hay diferencia entre una puntuación CI de 128 y 130.

5. Cualquier postura teórica o práctica que se adopte sobre las capacidades humanas, incuestionablemente tiene que estar ligada a la idea de desarrollo evolutivo a lo largo de la vida y a las necesarias influencias del medio: familia, escuela, amigos, etc. Un cierto número de autoridades en este campo apoyan un modelo de desarrollo que vea la “superdotación” como un proceso de transformación de la alta capacidad intelectual y el talento potencial en rendimiento sobresaliente e innovación en la edad adulta en dominios específicos culturalmente valorados por una sociedad (Feldhusen, 2005; Foley Nicpon & Pfeiffer, 2011; Pfeiffer, 2012; Subotnik & Jarvin, 2005).

6. De acuerdo con lo anterior es posible postular la capacidad como aptitud para. Siendo así, y pensando en niños y jóvenes, todo está por hacer. El desarrollo de la capacidad, o mejor aún, su aplicación al aprendizaje en cualquier campo del saber o de la actividad humana es necesaria para convertir las meras potencialidades en talentos. Además de la capacidad intelectual general, las capacidades específicas y un buen número de factores no intelectivos contribuyen de manera decisiva a configurar una trayectoria de éxito en los jóvenes más capaces. Por ejemplo, se ha encontrado que la práctica deliberada contribuye a predecir el rendimiento experto en muy diversos dominios (Ericsson, 1996, 2005; Ericsson, Krampe, & Tesch-Romer, 1993; Ericsson, Nandagopal, & Roring, 2005; Plant, Ericsson, Hill, & Asberg, 2005). La propia experiencia del autor y los hallazgos de otros (e.g. Dweck, 2006) confirman que el trabajo duro, la recompensa diferida (Côté, Baker, & Abernethy, 2003; Mischel, Shoda, & Rodriguez, 1989), y la autodisciplina (Duckworth & Seligman, 2005; Romer,Duckworth, Sznitman, & Park, 2010) también son críticamente importantes, incluso entre los estudiantes más capaces.

flickr.com/photos/venosdale/sets

7. Tanto si queremos admitirlo como si no, si aceptamos el mito del  3-5% (o del CI=130), entonces implícita y operacionalmente también estamos aceptando el inaceptable mito de que la “superdotación” y el CI son la misma cosa. Un segundo peligro que emana de este enfoque del 3-5% es que probablemente tenderemos a ver a los“superdotados” como una población fija, que siempre se podrá seleccionar para ofrecerles servicios educativos específicos.

8. Lo que es incluso más importante, desde la perspectiva de la programación educativa, es que los niveles altos de creatividad y compromiso con la tarea pueden desarrollarse en estudiantes que están algo por debajo del 3-5%. (…) Negar a los jóvenes una oportunidad de desarrollar niveles altos de interés, implicación, expresión y nivel avanzado de productividad porque no han alcanzado un punto de corte arbitrario e indefendibe no está lejos de la hipocresía educativa.

9. Equiparar CI y “superdotación” es problemático también por otras razones. La naturaleza cuantitativa de los CIs parecen llevar a mucha gente a tomarlos demasiado en serio. No es infrecuente que muchos educadores establezcan puntos de corte inflexibles para la admisión en programas específicos. Esto puede llevar a absurdos tales como admitir (y por ello etiquetar como“superdotado”) a un estudiante con un CI de, digamos 130, y no admitir (y por ello etiquetar de “no superdotado”) a otro estudiante con un CI de 129; (…) ambas puntuaciones, debido al error típico de medida, son efectivamente iguales. 

10. Terminemos esta discusión acerca del mito del 3-5% con una nota positiva. La capacidades que llevan a los jóvenes a estar en la parte superior de la curva normal son importantes, e incluyendo a estos estudiantes en nuestros programas estamos sirviendo a una parte adecuada de la población de personas más capaces. Pero la evidencia nos dice claramente que hay otros jóvenes que son igualmente capaces de altos niveles de logros en ambos tipos de alta capacidad. 

Ante muchos temas es posible tener enfoques teóricos o prácticos diversos y no hay nada que objetar a ello. Pero esto no significa que se puedan tener enfoques que la reflexión teórica, la investigación experimental, el sentido común y la práctica experimentada durante años hacen insostenibles. Equiparar la alta capacidad con un atributo, igualarla a un CI alto y establecer puntos de corte para determinar quien ES y quien NO es de alta capacidad es inaceptable porque desde cualquiera de los puntos de vista señalados es erróneo.

 
 
 

Diferencia entre Superdotación, Altas Capacidades y Niños Precoces.

La Superdotación supone una inteligencia muy superior respecto a su grupo de edad y medida mediante las pruebas de Inteligencia (normalmente las escalas Weschsler: WPPSI-III, WISC-IV, WAIS). Estamos hablando de un CI superior a 130. No obstante, hay otras condiciones necesarias. Los niños que denominamos superdotados tienen una gran motivación por lo que les gusta, llegando a ser obsesivos. También son muy creativos siendo capaces de generar respuestas nuevas e ingeniosas ante nuevas situaciones o retos. 
Finalmente señalar un patrón de temperamento o personalidad caracterizado normalmente por algunos de los siguientes factores, si bien cada niño es diferente: hipersensibilidad, afán de protagonismo o liderazgo (que, a veces, no consiguen), baja tolerancia a las críticas o cuestionamientos de sus puntos de vista, gran riqueza de vocabulario y para argumentar sus demandas, memoria excepcional, perfeccionista, muy autoexigente, sentido del humor peculiar, sofisticado. 

Las Altas Capacidades suponen un nivel de inteligencia superior. En este grupo podríamos incluir a niños con un CI alrededor de 120-130. Por lo demás pueden tener, en diferente medida, las características señaladas para la Superdotación aunque serían menos pronunciadas en general.

Hablamos de Niños Precoces cuando presentan un avance significativo en algunos hitos evolutivos en un momento dado de su ciclo de desarrollo (hablan antes con mucho vocabulario, aprenden a leer con solo 4 años, etc.). Son niños que aprenden rápido y bien marcando diferencias con sus compañeros, si bien, puede que no presenten otros síntomas de altas capacidades como la creatividad o la implicación en la tarea.
En edades tempranas (menos de 6,7 años) aunque las puntuaciones obtenidas en los Test de Inteligencia estén dentro de los valores necesarios de altas capacidades o superdotación, no se puede afirmar que estos niños vayan a pertenecer en un futuro a este grupo. La razón fundamental es que los niños a estas edades experimentan todavía muchos cambios a nivel físico y psicológico, pudiendo presentar en años posteriores una normalización de sus aprendizajes respecto a su grupo de iguales. Sí que es cierto que dentro de este grupo de “avanzados” bastantes de ellos consolidarán los rasgos necesarios para confirmar sus capacidades. De todas formas esto tendrá que verificarse en edades más avanzadas (a partir 11-12 años).
 

Cómo son los niños con altas capacidades

 
[…] Un conjunto de 21 características comunes a los niños más capaces podría ser este:

  • Estado de alerta inusual ya en la infancia
  • Aprendices rápidos, capaces de relacionar ideas con rapidez 
  • Retienen mucha información y suelen tener buena memoria
  • Vocabulario inusualmente amplio, uso de estructuras oracionales complejas para la edad
  • Comprensión avanzada de los matices de las palabras, metáforas e ideas abstractas
  • Les gusta resolver problemas que involucren números y acertijos
  • En gran parte autodidactas, leen y escriben ya en su edad preescolar 
  • Inusual profundidad emocional, intensos sentimientos y reacciones, muy sensibles 
  • El pensamiento es abstracto y complejo, lógico e intuitivo  
  • El idealismo y el sentido de la justicia aparecen a una edad temprana
  • Gran preocupación por temas sociales y políticos y por las injusticias
  • Atención más prolongada, persistencia en la tarea y concentración intensas
  • Preocupados por sus propios pensamientos, sueñan despiertos
  • Impacientes consigo mismos y con las incapacidades de los demás o su lentitud
  • Capacidad de aprender las habilidades básicas más rápidamente con menos práctica
  • Hacen preguntas de indagación, van más allá de lo que se les enseña
  • Amplia gama de intereses (aunque a veces extremo interés en una sola área) 
  • La curiosidad altamente desarrollada; preguntas ilimitadas  
  • Gran interés por experimentar y hacer las cosas de manera diferente 
  • Tendencia a relacionar las ideas o las cosas en formas que no son corrientes u obvias (pensamiento divergente)
  •  Agudo y a veces inusual sentido del humor, sobre todo con juegos de palabras

Si crees que tu hijo o tu alumno tiene en cierto grado muchas de estas caracteristicas, quizá sea el momento de que un especialista evalúe su capacidad intelectual. Ya sabes, el talento que no se cultiva…puede perderse. Pero para poder intervenir es preciso antes evaluar.

 
 
Lee el artículo conpleto de Javier Tourón en su web http://www.javiertouron.es/2012/05/como-son-los-ninos-de-alta-capacidad-un.html
 

Hiperactividad y TDA

Visto en para saber más

La hiperactividad es un síndrome importante que últimamente se ha trivializado y parece que todos los niños movidos sean hiperactivos.

MARÍA LUISA FERRERÓS

La hiperactividad puede ser consecuencia de un parto prematuro

La hiperactividad puede ser consecuencia de un parto prematuro – Foto: © FOTOCROMO – Fotolia.com

Vamos a distinguir entre niño movido, niño inatento TDA y niño Hiperactivo:

Todos los niños son más o menos movidos en su primera infancia. Hasta alrededor de los 6 años no se puede diagnosticar el síndrome de hiperactividad o TDA.  El grado de inquietud o actividad de un niño pequeño puede variar en función de su personalidad, de su curiosidad, de que se aburra o de que no duerma bien, se despierta muchas veces o le cueste irse a dormir.

Hay niños más pasivos y otros más inquietos, pero si tiene problemas de sueño seguro va a estar más irritable e inaguantable llegándose en muchos casos a confundir aquellos niños que verdaderamente sufren la hiperactividad de los que simplemente sólo duermen 9 horas, cuando les toca dormir 11-12 horas de sueño nocturno hasta que tienen 12 años.

Diferencias

El niño hiperactivo tiene una dificultad neurológica de poder inhibir la respuesta de movimiento ante cualquier estímulo que le presente, incluso cuando el niño esta muy entretenido. Por ejemplo, viendo una película que le guste o jugando a un videojuego le resulta imposible mantener la atención y concentración.

Por el contrario, el niño con TDA  es un niño que no tiene necesidad de moverse y parece prestar atención pero no se le queda nada de lo que le explicas.

Cada uno hay que tratarlo de diferente manera, pero ambos necesitan control profesional y diagnóstico a partir de los 6 años.

Suelen ser niños muy inteligentes con un exceso en la absorción de la dopamina en le hipotálamo lo que les dificulta las funciones de inhibición. Es, por tanto, una alteración neurológica que con un buen tratamiento pueden llevar acabo una escolaridad absolutamente  normal.

DISLEXIA: ORIENTACIONES PARA LOS PADRES

Visto en fundacionnce.org

1. Infórmese sobre la dificultad que presenta su hijo (conectar con otros padres que “han pasado por lo mismo”).

2. Proporciónele el apoyo emocional y social que requiera:

  • Hágale saber que comprende la naturaleza de su problema.
  • Explíquele lo que necesita saber sobre sus dificultades.
  • Déle su amor incondicional, independiente de su rendimiento escolar.
  • Hágale saber que confía en él, y que sabe que puede tener éxito.
  • No le compare con otros niños, especialmente con los que no tienen dificultades.

3. Apoye a su hijo para que se valore a sí mismo:

  • Recuérdele sus aptitudes en vez de sus dificultades.
  • Ayúdele a conocer sus talentos especiales.
  • No le presione.
  • Felicítelo cuando lo merezca.
  • Evite comentarios negativos

4. Ayude a su niño para que descubra otros talentos para: 

  •  Deportes
  • Arte
  • Música
  • Mecánica
  • Pasatiempos

5. Organice las actividades del niño en el hogar

  •  Establezca
    un horario para actividades de rutina: comidas, juegos, tareas de la
    escuela o el hogar, televisión, etc.
  • Guarde las cosas en el mismo lugar:
               

        · Ayúdele a recordar dónde poner
las cosas.


          · Recuérdele tantas veces
como sean necesarias.


       · Use recordatorios visuales.

   
       · Sea paciente cuando el niño se
olvida.

6. Déle instrucciones sencillas y una a la vez:

  • Asegúrese que lo entendió.
  • Pídale que repita instrucciones.
  • Déle tiempo para que pueda pensar.

7. Ayúdele a mejorar su propia imagen y la confianza en sí mismo:

  • Asígnele tareas que pueda cumplir con éxito.
  • Básese en lo que el niño sabe hacer.
  • No asuma nada, si su hijo no entiende, muéstrele cómo hacerlo.

8. Ayúdele con un sitio para trabajar:

  • Provéale un sitio tranquilo donde pueda estudiar sin distracciones.

9. Ayúdele a planificar las tareas largas:

  • Téngale un horario de tareas que incluya recesos.
  • Lea las instrucciones de las tareas junto con su niño.
  • Déle siempre instrucciones sencillas.
  • Hágale preguntas, discutan tareas.
  • Actúe como si fuera el secretario de su niño y anote las tareas que le dice.

10. Trabaje en colaboración con los maestros de su niño:

  • Consúltele acerca de las dificultades de su hijo con las tareas de clase.
  • Pídale tareas modificadas.
  • Solicite permiso para copiar las instrucciones de las tareas de su niño.
  • Pregunte si le permiten presentar ciertas tareas oralmente en vez de hacerlas por escrito.

11. Sugiérale al maestro que le permita a su niño leer en voz alta solamente cuando se ofrezca voluntariamente.

¿CÓMO SE TRATA LA DISLEXIA?

La semana pasada colgué una entrada en la que trataba
de definir en qué consistía la dislexia o mejor, el
trastorno de la lectura. Anunciaba que en esta semana dejaría
unas indicaciones para tratarla. En un espacio como este no es posible
dejar unas orientaciones completas para tratar los trastornos de la
lectura. Sin embargo, estos son los pasos que se deberían seguir
ante la sospecha o presencia de un niño (hijo o alumno) con este
trastorno:

1º. En primer lugar, es imprescindible una evaluación
psicopedagógica lo más completa posible. Por tanto,
deberían valorarse funciones cognitivas como el lenguaje, la
atención, la memoria, las habilidades visioespaciales, la
psicomotricidad y las funciones ejecutivas. Por su puesto, la
evaluación debería contemplar una valoración
exhaustiva de los procesos lectores que están afectados y los
que pudieran estar preservados.

2º. En segundo lugar, debería realizarse un tratamiento
personalizado para el alumno que estimulara aquellos aspectos
relacionados directa o indirectamente con la lectura que están
más deficitarios. Esta estimulación debe ser realizada
por especialistas y en situaciones individuales o de pequeño
grupo. Creo que un niño con trastorno de la lectura no se
recupera solamente con la atención recibida en el aula; sin una
estimulación específica, realizada por un especialista
(en la escuela preferentemente) no se garantiza la recuperación
o la mejora.

3º. En tercer lugar, se deben adoptar una serie de medidas de
apoyo y de adaptación en el aula, con el resto de los alumnos.
Un alumno con trastorno de la lectura tiene una dificultad especial
para acceder a la información escrita de los textos, de la
pizarra o de los enunciados de las actividades y exámenes, por
ejemplo. Por tanto, habrá que facilitarles, mientras dure el
trastorno, la posibilidad de acceder a la información por otros
canales que no sean sólo escritos y expresarse en otro formato
que no sea exclusivamente el de “lápiz y papel”. Por
su puesto, cada caso será particular de manera que las
adaptaciones, deben realizarse en función de las necesidades de
cada niño.

A diferencia de los demás niños “aprender a
leer” o al menos, utilizar la lectura como medio para acceder a
la información, debe convertirse en un objetivo prioritario en
el “curriculum particular” de los niños con
trastorno de la lectura.

Artículo obtenido de: Jesús Jarque García.